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Revista de Pedagogía

versión impresa ISSN 0798-9792

Rev. Ped v.25 n.74 Caracas set. 2004

 

La escritura creativa en la escuela: una experiencia pedagógica (de, con) juegos lingüísticos y metáforas

Creative writing at school: a pedagogical experience with/about linguistic games and metaphors

 

Leonor ALONSO, Rubiela AGUIRRE de RAMÍREZ

Facultad de Humanidades y Educación Universidad de Los Andes Mérida, Venezuela. leonoralonso@cantv.net, rubielaaguirre@yahoo.es

RESUMEN

Las autoras presentan una experiencia pedagógica con niños y niñas de quinto grado (10 años) cuyo objetivo fue brindar estímulos y material para la imaginación verbal y se concretó en ejercicios que permitían los juegos con los significados y los sonidos de las palabras, las rimas y las metáforas. La experiencia se realizó con 39 alumnos de quinto grado de una escuela oficial y 22 alumnos de quinto grado de una escuela privada, del Estado Mérida (Venezuela). Se observó que los niños, como no se sintieron limitados ni evaluados en los aspectos formales de la escritura, en especial la ortografía, apreciaron las múltiples posibilidades de los juegos con el lenguaje y su uso poético lo cual se evidenció en la utilización en sus textos de palabras que son de uso restringido en la escuela. Se observó también que ofrecer modelos de escritura estimula la imaginación y la producción original de los niños pues ellos, contrariamente a lo que a menudo se cree en pedagogía, en vez de copiar escribieron textos creativos a partir del modelo dado. Este fue el caso de las rimas, las adivinanzas y los trabalenguas.

Palabras clave: Pedagogía de la escritura, educación básica, imaginación verbal, lenguaje poético.

ABSTRACT

The authors describe a pedagogical experiment with 5th grade (10 year old) children, designed to stimulate verbal imagination by means of exercises that allowed the children to play with meanings, sounds, rhymes and metaphors. The sample consisted of 39 children from a public school and 22 from a private school in the state of Mérida, Venezuela. It was observed that the children were not inhibited by feeling that they were being evaluated on the formal aspects of writing – particularly spelling – and enjoyed the multiple possibilities of playing with language and using it poetically. This was shown by their use in texts of words that have a restricted use in school. It was also clear that giving the children written models stimulated the imagination and creative production: contrary to pedagogical theory, the pupils did not copy, but produced creative texts based on the models. This was the case with rhymes, riddles and tongue-twisters.

Key words: Writing teaching, school-children, verbal imagination, poetic language.

1. Introducción

A pesar de que observamos todos los días manifestaciones de la creatividad verbal infantil, sabemos poco acerca de su evolución a lo largo de la escolaridad. Para algunos como Bettelheim (1976), dentro de un enfoque analítico, los niños preescolares aprecian los cuentos de hadas a un nivel más profundo por ser inconsciente, que los niños con escolaridad avanzada. Esta afirmación conduce a pensar que la escolaridad anula la imaginación, por ello liberar a la educación de los aprendizajes "literales" y dar oportunidad a los niños de tener acceso a sus sueños, subvertir lo convencional, sería el programa del enfoque analítico de la creatividad verbal. Por el contrario, desde el punto de vista de las teorías cognitivas la auténtica imaginación creativa supone control del pensamiento, intención deliberada y capacidad de seleccionar entre distintas alternativas, aspectos estos que sólo pueden observarse al final de la escolaridad, en la adolescencia. Este enfoque, en su versión más estricta, es el que tiende a definir la creatividad como solución de problemas: creatividad es una forma de pensamiento dirigido con el cual ordinariamente buscamos descubrir nuevas relaciones para hallar soluciones a problemas que consideramos relevantes (Escalante, 1980; Mitjáns, 1999). Quizá la aparente disparidad teórica se debe a las diferentes maneras en las que se expresa la creatividad verbal. "En el ámbito del pensamiento literario, se impone una realidad inventada, que rompe el control sobre la imaginación de los procesos lógicos; en el ámbito científico, se presenta la creatividad verbal más apegada a lo objetivo, manteniendo siempre el vínculo con lo posible y lo real no aparente" (Alonso, 1981:10).

Ahora bien, entendida la creatividad como un fenómeno del pensamiento, y si éste se expresa en palabras, necesariamente nos encontramos inmersos en el ámbito del significado, el cual nos conduce a un interrogante más general sobre cómo llegamos a darle significado a la experiencia, que es precisamente lo que le preocupa al poeta y al narrador; al que trabaja con la imaginación dentro del lenguaje poético. Por otro lado, si la imaginación se aplica a la lógica científica el interrogante epistemológico es cómo conocer la verdad. En tal sentido Bruner planteó una hipótesis sobre el funcionamiento cognitivo y sus modos de ordenar la experiencia y construir la realidad cuando habló de dos modalidades de pensamiento: El paradigmático o lógico-científico y el narrativo (Bruner, 1994; 1997). La creación de significado de la modalidad paradigmática de pensamiento está relacionada con la norma lingüística, la sintaxis y la gramática; así mismo produce argumentaciones y descubrimientos empíricos guiados por una hipótesis razonada. Por su parte, la creación de significado en la modalidad de pensamiento narrativo produce, en cambio, buenos relatos, historias sobre el mundo, metáforas sorprendentes (que por otro lado también utiliza el científico en sus interpretaciones), mitos, etc. Por ello la realidad psíquica, las asociaciones libres, lo connotativo, el lenguaje figurado, antes que la realidad objetiva, predominan en el pensamiento narrativo.

Continuando con las mismas inquietudes teóricas George Lakoff y Mark Johnson (1980) buscaron una manera más sistemática de analizar los esquemas metafóricos que subyacen al pensamiento cotidiano. En su obra Metaphors We Live By sostienen la tesis de que nuestro sistema conceptual ordinario, en términos del cual pensamos y actuamos, es fundamentalmente de naturaleza metafórica. Indudablemente, una tesis como esta involucra algo más que un cierto descubrimiento en la esfera de la lingüística: se trata de una afirmación que desafía la imagen tradicional según la cual la metáfora es propia solamente de los registros formales de la escritura y, sobre todo, de algunos géneros narrativos y que es un componente desviado, ornamental y periférico al pensamiento humano. Apoyados en diversidad de ejemplos, estos autores demuestran de manera convincente que las metáforas se encuentran en el lenguaje cotidiano y que afirmar lo contrario carece de fundamento; a partir de su trabajo de 1980 ya no se ve la metáfora como una mera figura retórica, ni como una anomalía lingüística, sino que se entiende como un proceso cognitivo que impregna nuestro lenguaje y pensamiento habitual. Estas investigaciones eran fundamentalmente epistemológicas, en tanto estaban dirigidas a mostrar que la metáfora, también en un sentido muy general, es el recurso creativo básico del entendimiento, el medio esencial con el que aprehendemos, comprendemos y asimilamos la información acerca del mundo. Ello conduce a pensar que se trata de una unidad de análisis fundamental para entender las relaciones entre pensamiento y lenguaje y su desarrollo a lo largo de la escolaridad.

Sabemos que en los últimos años gran parte de las investigaciones sobre el pensamiento de los niños se ha dirigido a describir el desarrollo de la modalidad de pensamiento paradigmático y sabemos que los niños tienen primero dificultades lógicas, argumentativas y de comprensión de la norma lingüística, pero llegan a ser bastante buenos cuando son inducidos a emplear el pensamiento paradigmático. Desafortunadamente, como plantea Bruner (1994), a diferencia de los vastos conocimientos que tenemos sobre el funcionamiento del razonamiento lógico y científico, tanto en adultos como niños (recuérdese la impresionante obra de Piaget), sabemos muy poco en cualquier sentido formal sobre el pensamiento narrativo, sus formas expresivas, analógicas y metafóricas; sus aplicaciones pedagógicas.

Los trabajos que han intentado estudiar el lenguaje desde la perspectiva creativa, de la producción y la interpretación personal, se han interesado en la metáfora más que en otras formas de lenguaje figurado. La investigación sobre la comprensión de metáforas en niños comenzó con los trabajos de Asch y Nerlove, 1960; Douglas y Peal, 1979; Winner, Rosentiel y Gardner, 1979; quienes describieron el pensamiento de los niños como si cambiara desde un modo no metafórico rígidamente literal en la niñez temprana, a un modo metafórico, abstracto y flexible alrededor de la pubertad. Los resultados indicaron que los niños entre tres y siete años de edad eran sensibles sólo a la traslación literal, mientras que los de siete y ocho años demostraron el inicio de la habilidad para usar el sentido psicológico de los términos. La habilidad para establecer la función dual de los términos estaba claramente desarrollada en el grupo de doce años. También encontraron que los niños preescolares capaces de producir y comprender metáforas eran aquellos que estaban trabajando con metáforas concretas. Recientemente, Winner, Cottrell, Mott, Cohen y Fournier (2001) realizaron dos estudios a partir de una observación hecha en el laboratorio en la que se evidenció que los niños tenían significativamente más respuestas correctas que los adultos ante una serie de preguntas que incluían items inusuales tales como "¿Usted ve con los oídos?". Asumieron que si los adultos estaban tratando las preguntas metafóricamente, era porque las respuestas correctas eran demasiado obvias.

Desde muy temprana edad, los niños utilizan el vocabulario en forma creativa, inventan palabras nuevas y metáforas basadas en otras que ya han aprendido. Esta habilidad para crear vocabulario es la prueba de su notable orientación hacia el lenguaje (Berk, 1999). Las metáforas permiten a los niños comunicarse en forma vívida y memorable y son a veces la única manera de expresar lo que quieren decir (Wirmer, 1988). Ya los escolares tienen un acercamiento más analítico y reflexivo al lenguaje y aprecian los múltiples significados de las palabras, reconocen que las palabras tienen doble significado y juegan con ellas, dominan la ironía y el sarcasmo, las adivinanzas y juegos de palabras hacen que los niños vayan de un significado a otro significado de la misma palabra. Por su parte Desrosiers (1978), tras estudios realizados a partir de textos de niños de 5 a 12 años, llegó a la conclusión de que, sin conocer ningún procedimiento retórico, los niños recurren espontáneamente al juego de las figuras, cuando menos los que han comprendido que un texto puede ser un medio de expresión del mundo y de su ser. Así mismo se demostró la falta de aptitud de muchos niños para expresarse realmente a través de la escritura. Los niños redactan los acontecimientos vividos sin preocuparse de darles una nueva forma de existencia; describen lo irreal y lo real basándose en lo que se les ha enseñado, sin elaborar una versión personal; en estos casos pareciera que los escolares no sienten la escritura como una forma de expresar sus percepciones, sus sentimientos, sino que la usan para cumplir con una rutina. De la misma manera Gardner (1993) sostiene que la imaginación literaria tiene múltiples tendencias de crecimiento durante los años escolares, por ejemplo, algunos niños relatan pocos cuentos y casi no participan en juegos imaginativos, otros, continúan escribiendo cuentos pero cada vez más ajustados a las reglas del género y a los modelos de la cultura, "pareciera que los niños se sienten atraídos por los cuentos de fórmula, y sólo, cuando tienen la oportunidad de ordenar un cuento a su modo y producir infinidad de variaciones de los mismos componentes argumentales, se pueden elaborar desviaciones deliberadas de los géneros establecidos" (Gardner, 1993:195). Así pues, los niños desarrollan la imaginación en el lenguaje cuando se les pide que expresen con sus propias palabras pensamientos acerca de cosas que suceden, han sucedido o sucederán.

Pensamos, no obstante, que el uso poético del lenguaje, los juegos lingüísticos, la narración imaginaria y autoexpresiva de historias, cuando forman parte de la vida cotidiana o del trabajo escolar, hacen posible que los niños representen situaciones que se desarrollan a partir de experiencias pasadas, pero que no son repeticiones literales de los acontecimientos tal como han ocurrido, siempre y cuando se les permita presentar una versión verdaderamente personal de las cosas. Por otra parte, si leen o se les leen textos narrativos se estimula la imaginación y la fluidez de las ideas, en tal sentido Genari (1997) sostiene que el contacto con textos narrativos permite que los lectores actualicen esos textos, los transformen en algo verdadero y vivo, y los reconstruyan mediante sus propias interpretaciones. Así pues, los niños desarrollan mejor la imaginación en el lenguaje cuando se les pide que expresen con sus propias palabras conceptos y pensamientos acerca de cosas que suceden, han sucedido o sucederán.

A partir de los planteamientos teóricos adelantados, la investigación tratará de determinar en qué medida es posible motivar a los niños desde la escuela para la creación verbal. Apoyándonos en Beuchat y Lira (1995) sostenemos que crear por medio del lenguaje, ya sea oral o escrito, está relacionado no sólo con el conocimiento de formas lingüísticas que enriquezcan su espíritu en el contacto con obras literarias, sino también con la posibilidad de imaginar, sentir y comprender la realidad desde perspectivas diversas e inesperadas.

En definitiva, la presente investigación parte del supuesto, siguiendo a Vygotski (1982), de que la lengua desde su aparición se va ampliando y diversificando con la escolaridad y a medida que el lenguaje ordinario amplía su horizonte creativo, surge la imaginación literaria, pero esto sólo es posible con un grado de acumulación de experiencias, de dominio deliberado del lenguaje, de desarrollo del propio mundo interior. Y por otro lado, una acción pedagógica supone, siguiendo a Beuchat y Lira (1995) que la imaginación verbal se desarrolla en la medida que se le brinde al niño la oportunidad de crear por medio del lenguaje, ya sea oral o escrito, y a la vez, guiarlo hacia el conocimiento de formas lingüísticas que lo retroalimenten y que enriquezcan su espíritu en el contacto con obras literarias que le permitan no sólo gozar sino también ver e intentar comprender la realidad desde perspectivas diversas e inesperadas.

2. Objetivos de la experiencia pedagógica

El objetivo más general es desarrollar una acción pedagógica que lleve a los niños a imaginar nuevos nexos y significados entre los pensamientos, los sentimientos y las palabras. Esta acción pedagógica busca que los niños hagan explícito el uso metafórico del lenguaje y aprecien las múltiples posibilidades de juegos lingüísticos y de los significados de las palabras. Es decir, la acción pedagógica tiene la finalidad de brindar estímulos y material para la imaginación verbal y se concreta en ejercicios orientados a explorar las distintas posibilidades semánticas, metafóricas, de vocabulario y fonéticas del lenguaje.

3. Método

Diseño de la experiencia pedagógica

Se trata de un estudio de campo, con validez ecológica, porque se realiza en el medio escolar en el que aprenden los niños y las niñas la lengua escrita. Este estudio sigue el diseño denominado Experimentación transformante por Bozhovich (1978), es decir, "el estudio del proceso mismo del nacimiento de una nueva cualidad en las condiciones de su formación activa" (p. 258). A este efecto, en el transcurso de la experimentación transformante se procede al control y observación de las transformaciones que intervienen en la conducta del niño bajo la influencia de la utilización de nuevos métodos educativos, se trata de un estudio que al mismo tiempo que describe un fenómeno (en este caso, la creatividad verbal de los niños) pretende también transformar y mejorar una realidad (en este caso la enseñanza de la lengua).

Sujetos

Se eligió un grupo de quinto grado de la educación básica del sistema venezolano, esta elección obedeció al supuesto según el cual la creación verbal presupone un dominio formal de la lengua y al mismo tiempo una disposición de libertad creativa que probablemente está inhibida en los alumnos de grados superiores, más preocupados por los aspectos normativos del lenguaje. La muestra estaba conformada por 39 alumnos (16 niñas y 23 niños) de quinto grado de una escuela subvencionada religiosa y 22 alumnos (9 niñas y 13 niños) de quinto grado de una escuela privada laica. A la escuela subvencionada asistían hijos de obreros o desempleados que habitan en un sector cercano al colegio, estos niños son seleccionados como alumnos del colegio mediante estudio socioeconómico de las respectivas familias efectuado por el propio colegio para garantizar la condición de pobreza de dichos niños. A la escuela privada asistían niños que, en su mayoría, son hijos de profesionales y de profesores con recursos socioeconómicos de nivel medio. Las edades del grupo general estaban comprendidas entre los 9 y los 11 años, la edad media fue de 10 años. Es necesario señalar que entre los objetivos de este estudio no se contempla como variable comparar a los niños según las escuelas de procedencia, ni tampoco el género masculino o femenino constituye una variable.

Procedimiento general

Para llevar a cabo la experiencia pedagógica se eligió la modalidad de Taller, concebido como método en el que se aprende mientras se realiza una actividad, es decir, se aprende haciendo. Con el taller se pretendía crear un ambiente de libertad y una atmósfera literaria en la escuela que tratara de trascender los usos de la lengua a los que los niños estaban acostumbrados en la educación formal tradicional. Para ello, se seleccionó un conjunto de ejercicios, a partir de la abundante literatura consultada sobre creatividad verbal, en especial aquellos ejercicios que permitían los juegos con los significados y los sonidos de las palabras, las rimas y las metáforas. Se tomó en consideración el despliegue, a través de la acción pedagógica, de tres ámbitos de la imaginación verbal que hemos denominado: A, ámbito lúdico; B, ámbito sensoperceptivo; y C, ámbito metafórico.

A

Juegos lingüísticos : ámbito lúdico.

B

Expresión de experiencias sensoriales: ámbito sensoperceptivo.

C

Expresiones literales y figuradas, uso poético del lenguaje: ámbito metafórico.

A Ámbito lúdico

En el ámbito lúdico se propusieron juegos con el lenguaje: adivinanzas, trabalenguas, onomatopeyas, rimas, invención de palabras y significados, etc. Así mismo la lectura de textos literarios seleccionados por su calidad, esto es, que permitieran reconocer el uso poético del lenguaje.

B Ámbito sensoperceptivo

En el ámbito sensitivo se propusieron experiencias en las que los niños tuvieran la oportunidad de expresar sus percepciones, por disparatadas que parecieran, ante distintos estímulos que exigían la puesta en marcha de los órganos de los sentidos para resolver distintas situaciones. El propósito de la experiencia sensorial era la búsqueda de relaciones entre sensaciones auditivas, gustativas, táctiles y visuales; la búsqueda de relaciones entre percepciones subjetivas y formas expresivas del lenguaje.

C Ámbito metafórico

En el ámbito metafórico se estimuló en los alumnos la capacidad para comprender las relaciones literales y figuradas como producto de asociar dos realidades que tenían algún punto de semejanza desde el aspecto connotativo del lenguaje. Se trataba de observar cómo los niños comprendían las relaciones metafóricas, porque imaginar las características comunes de dos realidades puede proveer las bases para la metáfora. Se pretendió que los alumnos establecieran relaciones fuera de lo corriente, pues cuando se intenta hacer este tipo de asociaciones la tarea puede ser fácil si se trata de analogías literales, pero las relaciones metafóricas justamente se salen de la lógica lo cual exige el uso de relaciones en el lenguaje figurado.

Teniendo presentes los tres ámbitos mencionados, se planificaron actividades en forma de ejercicios para la imaginación y expresión verbal libre que permitieron la participación individual, entre alumnos, y entre alumnos, investigadoras y maestras, de tal manera que todos estábamos involucrados en una forma de juego donde la consigna era: "en este Taller se puede hablar de lo que se siente, se puede escribir lo que se siente y lo que se piensa sin preocuparse por la ortografía".

Las investigadoras, por conocer a los directivos de los planteles, tuvieron un acceso libre y cordial tanto con las maestras del aula como con los niños. El taller se llevó a efecto directamente por las investigadoras, las respectivas docentes de aula intervenían cada vez que lo estimaban conveniente y estuvieron presentes en todas las sesiones de trabajo, cosa que habíamos acordado previamente al inicio del taller.

El taller tuvo una duración de cinco semanas con una frecuencia de dos veces por semana, la duración de cada sesión fue de una hora treinta minutos (1 h. 30´) tiempo correspondiente a dos horas académicas del bloque Lengua.

Planificación de las sesiones del taller

Dada la parsimonia que significa reportar las nueve sesiones de trabajo desarrolladas en el taller, aquí sólo aparece el procedimiento de tres de ellas; las restantes sesiones se reportarán en próximos trabajos. La elección de las sesiones constituye una muestra que podemos considerar representativa de los resultados que se presentan.

A continuación se reportan tres (3) sesiones de las nueve (9) que se programaron, los objetivos y los procedimientos utilizados en los ejercicios correspondientes a cada sesión.

Objetivos de la sesión 1

    • Relatar sensaciones gustativas.

    • Movilizar el pensamiento metafórico.

    • Analizar semejanzas fonológicas entre palabras.

Ejercicios

    1. Imagina sabores
    2. Se pidió a los niños imaginar la sensación que producen los sabores más importantes que se iban nombrando: dulce, ácido, amargo, salado, insípido, picante. Combinarlos: dulce–ácido, dulce–salado, dulce–picante. Mezclar tres sabores básicos: dulce, salado y ácido.

    3. ¿De qué color son los sentimientos?
    4. Se pidió a los niños que relacionaran en forma oral sentimientos con colores. O también que relacionaran colores y rasgos de personalidad, por ejemplo: feliz, triste, serio, agradable, furioso, tranquilo; con azul, rojo, amarillo, negro, etc. En la misma sesión de trabajo se leyó el cuento "El Zar y la camisa" de León Tolstoi. Una vez finalizada la lectura se les pidió a los niños que expresaran por escrito: "¿Qué color está relacionado con la felicidad? ¿Por qué?".

    5. ¿Cómo crear rimas a partir de un modelo?

Se repartió y se leyó en voz alta a los alumnos el texto titulado "BUENOS DÍAS A LOS ANIMALES". Seguidamente, se les invitó a escribir saludos a personas y a animales diferentes a los nombrados en el texto.

Objetivos de la sesión 2

    • Analizar semejanzas fonológicas entre fenómenos y palabras.

    • Explorar la combinación de palabras de acuerdo con la sintaxis.

    • Movilizar el pensamiento metafórico.

Ejercicios

  1. Describe los sonidos de la naturaleza
  2. Se dijo a los alumnos con voz suave, para producir un estado de relajación y reflexión: "Colóquense en posición cómoda, cierren los ojos, recuerden el sonido del viento cuando nos refresca, cuando sopla fuerte, cuando hay tormenta.

    Ahora escuchen el sonido del mar: El mar en un día soleado, cuando choca contra las rocas, cuando hay mucho viento. Escuchen los sonidos que hay en el bosque..."

    Al finalizar estas evocaciones se pidió a los alumnos que escribieran distintos sonidos de la naturaleza.

  3. Juega con palabras
  4. Se pidió a los niños que formaran una pirámide con palabras de la siguiente forma: "Nombren una palabra de dos letras y escríbanla en el centro de la pizarra, después nombren una palabra de tres letras y escríbanla debajo de la primera, seguidamente una palabra de cuatro letras, escríbanla debajo de la anterior y así sucesivamente hasta que la base de la pirámide quede formada con una palabra muy larga.

    Luego con las palabras de la pirámide tenemos que construir una oración, aunque el significado parezca loco..."

  5. Inventa adivinanzas

Este ejercicio consistió en inventar adivinanzas. Se comenzó recordando algunas adivinanzas. Luego se invitó a los niños a que jugaran un rato con las adivinanzas conocidas. Cuando se dijeron varias en voz alta, se les pidió inventar sus propias adivinanzas. Para lograrlo: "Se nombra un objeto, se concretan algunas de las características de ese objeto y con ellas se construye la adivinanza, teniendo cuidado de no nombrar el objeto explícitamente".

Objetivos de la sesión 3

    • Crear significados para objetos imaginarios.
    • Argumentar.
    • Imaginar semejanzas fonológicas y de significado entre palabras.

Ejercicios

  1. Define palabras inventadas
  2. Se pasó a escribir en la pizarra un conjunto de palabras sin sentido y se pidió a los niños que inventaran su definición:

    Carrustero

    Mantuleno

    Divinito

    Perinostio

    Ciurinante

    Mortinente

    Florígamo

    Ranocoptero

     
  3. Crea usos de objetos imaginarios
  4. Se pidió a los niños que imaginaran y escribieran las ventajas que podrían ofrecer los siguientes objetos: "Vasos que a las dos horas de llenarse se disuelven en el agua; Ruedas de madera para bicicleta; Automóviles replegables cuando estén vacíos".

  5. Crea trabalenguas

Se pidió al grupo que recordaran trabalenguas. Se jugó un rato diciendo los trabalenguas y seguidamente se pidió que, en parejas, dijeran palabras difíciles de pronunciar rápido para hacer un trabalenguas a partir de dichas palabras. A continuación los niños crearon sus trabalenguas individualmente.

Es importante señalar que la experiencia pedagógica, además de los diversos ejercicios que se propusieron a los alumnos, se completó con lecturas de cierre en cada sesión, de textos de la literatura clásica seleccionados por su calidad expresiva y contenido, con ello se buscaba ampliar el horizonte de la imaginación literaria de los niños. Los textos leídos fueron "La cenicienta" (tradicional); "El sembrador de bambú" (cuento japonés); "El país de los ciegos" (Wells, 1997); "El mago" (Akutagawa, 1922). Todos estos cuentos eran extensos y constaban de varios capítulos, su lectura se hacía al final de cada sesión y se le dedicaba un tiempo aproximado de veinte minutos, durante los cuales se leían en voz alta y respetando la prosodia uno o más capítulos según su extensión; merece la pena destacar que los niños estaban fascinados con estas lecturas hasta el punto de que en ocasiones prefirieron seguir escuchando la lectura en vez de salir a recreo.

4. Resultados

Los resultados que se presentan a continuación constituyen una muestra representativa de los textos que hemos considerado más creativos, los cuales manifiestan más fuertemente la producción del tipo de trabajo estudiantil que queremos promover y analizar. La escritura de los niños se transcribió tal como se produjo, interviniendo sólo para corregir los errores ortográficos, lo cual facilita su lectura.

La imagen de los sabores

Los niños siguieron con mucha atención este tipo de ejercicio que se hizo en grupo; algunos expresaron agrado, otros, desagrado, según el sabor de que se trató. Cuando imaginaban un sabor agradable exclamaban: "Hum... rico" y nombraban sus comidas favoritas. Si se trataba de uno desagradable decían: "Guácala", "Aj, piche..." refiriéndose a comidas "imposibles". Se observó gusto por la actividad, mostrando alegría y mucha concentración.

El color de los sentimientos

Luego de nombrar varios colores se animó a los niños preguntando de qué color es la alegría. La mayoría relacionó la alegría con el color amarillo "Porque es el color del sol... del oro...". Seguidamente los niños dijeron con qué sentimientos relacionaban el color azul, uno de los niños expresó: "El azul se parece a la tristeza porque me recuerda el color del mar donde se ahoga la gente" (Carlos Alberto).

El color de la felicidad

"La felicidad se me parece al color amarillo porque trae viejos tiempos de felicidad" (María).

"La felicidad es de todos los colores porque si el mundo te hace feliz él es de todos los colores" (Manuel).

"Se parece al verde por los árboles que entre más los veo más feliz me siento" (Samaria).

"El color de la felicidad es el dorado porque nos recuerda cosas valiosas" (Carlos Arturo).

La creación de rimas

Buenos días señor callejero...

¿Sabe usted que jode un puyero? (Elkin)

Buenos días señor Toro

¿Sabe que sus cuernos son de oro? (Román)

Buenos días Don Loro

Es usted todo un tesoro (María Victoria)

Buenos días Don Escorpión

¿Sabe usted que es matón? (Andrea )

Los sonidos de la naturaleza

Los niños produjeron los siguientes sonidos: tuit tuit, turirtri, shit, bum, pío pío pío, chuuuu, chan chan, titititi, flaaa, pssss, hooooooo, shhhh, haaaaa, cri cri, checheche, etc.(Marina)

El Juego con palabras

Un

Una

Ellos

Manuel

Manzana

Talleres

Zanahoria

Exposición

Estornudamos

Estacionamiento

A partir de esta pirámide de palabras los niños construyeron, entre otras, las siguientes oraciones:

"Una zanahoria de exposición daba un taller a una manzana y ellas estornudaron en el estacionamiento de Manuel" (Manuel).

"Manuel comía una manzana en la exposición de la zanahoria, en un estacionamiento y ellos estornudaron" (Samaria).

La invención de adivinanzas

Soy esto y soy lo otro

soy lo que quieras que sea

¿qué soy?

( La imaginación) (Manuel)

Soy como una caja

y me caben

muchas cosas

(La gaveta) (Mauricio)

La definición de palabras inventadas

Carrustero:

Su significado viene de la palabra carruel, el que maneja una carroza; alguien que rompe cosas; algo carrasposo; una compañía de carne.

Mantuleno:

Persona que dice mentiras por dinero; un tipo de enfermedad; ciudadano tonto del mar; una marca de carro; manteca aguada.

Divinito:

Cosa pegajosa y chiclosa que comen los gordos; objetos que son diminutos; proviene de la palabra divino algo divino; un Santo.

Perinostio:

Un Dios del cielo del futuro; periódico que pronostica; algo invisible, una mariposa; juego antiguo de perinola.

Ciurinante:

Un gigante con una ciudad en la espalda; alguien que orina mucho; cirugista sicópata que mata a sus pacientes; una persona que es ostinante.

Mortinente:

Hombre amorfo que come gente; olor a un animal vivo; significa tonto, algo mortífero; un continente muerto.

Florígamo:

Una persona elegante; una flor de origami, una flor de papel; flores con fotos de presidentes.

Ranocoptero:

Ranacop; helicóptero en forma de rana; una rana con alas; rana que vive en un coco.

La creación de usos para objetos imaginarios

    • Vasos que a las dos horas de llenarse se disuelven en el agua: No tiene ventajas, hay que tomar agua más rápido; puede vender el vaso a un precio muy caro; puede hacer trampas a los amigos diciendo que es magia; son reciclables.
    • Ruedas de madera para bicicleta: No se le espichan los cauchos, no se dañan; las ruedas de madera no sirven para bicicleta, sirven para otras cosas.
    • Automóviles plegables cuando están vacíos: Que es portátil, se pueden llevar a cualquier lugar, lo puedes llevar contigo y no se lo roban; se estaciona en lugares pequeños; puedes tener más espacio en tu estacionamiento.

La creación de trabalenguas

Una niña le dio un calambre

Y se volvió como un alambre

Con cabello de estambre y con mucha hambre. (Samaria)

En un aeropuerto había un diplomático, diplomáticosudoroso.

En dos aeropuertos habían dos diplomáticos,

dos diplomáticos diplomáticosudorososguitarreros,

En tres aeropuertos habían tres diplomáticos,

tres diplomáticosguitarrerossudorososguitarreros prisioneros. (Luis Daniel)

Buba preparó un bobo, bobo preparó un Buba

Se cayó y por ser bobo Buba se metió en la olla y

En su funeral Buba el bobo murió por bolsa y bobo. (Christian).

5. Análisis de los Resultados

Apreciación del comportamiento de los niños

Al inicio de la experiencia los niños se mostraron entusiasmados con los ejercicios de imaginación porque eran novedosos para ellos, pero al momento de escribir no lo hacían con independencia pues preguntaban con insistencia si lo que habían escrito estaba bien; otros, estaban bloqueados frente a la hoja en blanco y fue necesario hablar individualmente con ellos para conocer sus ideas y ayudarlos a organizarlas, pero muchas veces decían "No se me ocurre nada profe", entonces se les pedía que pensaran en alguna idea aunque fuese cortita y a partir de ella inventaran, pues no se trataba de escribir algo elaborado sino al contrario, se trataba de escribir lo que llegara a la mente y expresarlo con libertad pues no se harían correcciones de sus escritos. Al pasar los días se observó más independencia al escribir, hasta el punto de que al pedirles que escribieran a partir de un ejercicio lo hacían inmediatamente, entusiasmados y con fluidez. Con el tiempo, en vez de mostrar sus textos para buscar aprobación, lo hacían para compartirlos, se divertían entre ellos leyendo sus producciones y diciendo "Profe, mire lo que escribí", después lo leían en voz alta sin inhibiciones. Finalmente, los niños expresaron sus ideas con naturalidad y confianza lo cual se evidenció en la utilización en sus textos de palabras que son de uso restringido en la escuela como, por ejemplo, soeces, escatológicas, y así mismo inventadas por derivación. Por otro lado la actitud atenta y entusiasta de los niños al escuchar las lecturas de cierre seleccionadas por su lenguaje poético y su potencial evocador, y a veces exótico, sorprendió muy positivamente a las docentes e investigadoras que no esperaban que los niños pidieran siempre continuar a pesar de que se leyeron textos largos o varios capítulos en cada sesión.

Despliegue de la imaginación verbal

Otro aspecto importante que se demostró en la experiencia pedagógica consistió en que brindar modelos escritos de la lengua estimula la imaginación y la producción original de los niños pues ellos, contrariamente a lo que se cree a menudo en pedagogía, en vez de copiar escribieron textos creativos a partir del modelo dado. Este fue el caso de las rimas, las adivinanzas y los trabalenguas. La investigación puso de manifiesto la función imaginativa del lenguaje cuando los niños descubrían que podían utilizar el lenguaje para inventar a partir de modelos dados, con lo cual se evidenció que conocían la estructura lingüística del habla materna incluyendo la mayoría de los patrones gramaticales y usaban el lenguaje para obtener cosas, explorar y averiguar sobre los objetos y crear mundos imaginarios a través de sus propias fantasías.

En tal sentido, es de destacar la creación de sutiles asociaciones de sonido y significado entre palabras, que se demostró en la calidad en las rimas consonantes y asonantes: Buenos días señor Toro ¿sabe que sus cuernos son de oro?; Buenos días señor Sapo ¿sabe usted que es muy malandro? También se demostró el gusto por los ejercicios relacionados con los aspectos fonológicos del lenguaje como la creación de onomatopeyas basadas en el sonido de la naturaleza. Asimismo es notable la calidad de los trabalenguas, verdaderas proezas imaginativas para inducir a equivocarse en la pronunciación: En su funeral Buba el bobo murió por bolsa y bobo.

Uso metafórico del lenguaje

Por otro lado, la experiencia pedagógica alentó la capacidad de los niños para comprender y crear relaciones literales y figuradas desde el aspecto connotativo del lenguaje. Se observó cómo ampliaron los significados del lenguaje a través de las metáforas basadas en comparaciones no sensoriales y sensoriales: El azul se parece a la tristeza... el dorado... nos recuerda cosas valiosas. En efecto, el ejercicio propuesto a los niños en el cual tenían que relacionar la alegría con algún color, aunque parece muy simple es de gran valor en cuanto a la creación se refiere, pues para establecer la relación entre colores y emociones se requiere interpretar los colores reales del mundo desde una dimensión lúdica de tal manera que se refleja la creación de nexos entre colores y sensaciones "...el color constituye uno de los elementos principales de distinción para la mirada de un niño" (Genari, 1997: 51). Según los resultados de la investigación, los niños realizaron sin dificultad la relación color–sentimiento. De la misma manera, se observó que los ejercicios para crear rimas y adivinanzas facilitaron el despliegue del pensamiento metafórico y su expresión poética: Soy esto y soy lo otro / soy lo que quieras que sea / ¿qué soy? (La imaginación). Adivinanza esta que resume, más allá de lo esperado, los resultados de la experiencia pedagógica.

6. Conclusiones

La acción pedagógica, orientada a brindar estímulos y materiales para la imaginación y la creación verbal, cumplió sus objetivos y permitió a los niños crear a partir de las posibilidades semánticas, léxicas y fonéticas del lenguaje. Se pudo mostrar la creciente capacidad de los niños y las niñas, a lo largo de la experiencia, para explorar relaciones entre percepciones, emociones y formas expresivas del lenguaje. La acción pedagógica mostró también la necesidad de proporcionar a los niños actividades diseñadas para facilitar su natural orientación para expresarse en forma oral y escrita y la necesidad de mantener un ambiente de gusto por la palabra dicha y escrita.

Los resultados nos hacen retomar las reflexiones que planteamos en la introducción. Sabemos que desde muy temprana edad, los niños utilizan el vocabulario en forma creativa, inventan palabras nuevas y metáforas basadas en otras que ya han aprendido. Ahora bien, desde una perspectiva interaccionista (Slobin, 1974) esta investigación nos hace pensar que aunque el niño es un ser comunicativamente activo, la capacidad para crear se debe en gran medida al "input" que reciben del ambiente, a la calidad de la experiencia comunicativa. Otro aspecto importante que ha puesto de manifiesto esta investigación es que la imaginación verbal y las capacidades creativas presuponen un acercamiento analítico y reflexivo al lenguaje para apreciar los múltiples significados de las palabras y reconocer que las palabras tienen doble significado, se puede jugar con ellas y hacer un uso poético de ellas. Al mismo tiempo, la imaginación verbal presupone una disposición de libertad y despreocupación por los aspectos normativos del lenguaje (asunto este último que adquiere mucha importancia en la adolescencia, por el efecto de evaluación social que implica "escribir correctamente"). Es decir, la imaginación verbal presupone un desarrollo metalingüístico y, al mismo tiempo, no sentirse ni limitado ni evaluado en el aspecto ortográfico de la lengua. Por eso quizá podríamos preguntarnos si existen "períodos críticos" para desarrollar lo que Bruner denominó "pensamiento narrativo" o bien "imaginación literaria" (Vygotski, 1982). Y también, por otro lado si existen "períodos críticos" para desarrollar los aspectos normativos del lenguaje. Si la respuesta es afirmativa, la acción pedagógica debe partir de un conocimiento de los momentos en que los niños y los adolescentes están disponibles y motivados para disfrutar los aspectos expresivos y los formales de la lengua. Desafortunadamente, como ya planteamos, sabemos muy poco acerca de cómo cambian el reconocimiento y la comprensión de las formas expresivas del lenguaje, cómo se imponen las realidades inventadas, las asociaciones en el plano de lo connotativo, y tampoco sabemos cómo aplicar una acción pedagógica, a lo largo de la escolaridad, que despliegue el pensamiento metafórico y narrativo. Por ello esta investigación nos obliga a reflexionar sobre cómo y cuándo debemos desplegar dicha acción pedagógica.

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