SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.12 número42Propuesta didáctica en física: El concepto de flujo eléctricoTrayectoria del proyecto de escuelas bolivariana índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Bookmark

Educere

versión impresa ISSN 1316-4910

Educere v.12 n.42 Meridad sep. 2008

 

Construcción de la identidad profesional docente en estudiantes universitarios.

Sayago Q., Zoraida Beatriz; Chacón Corzo, María A. y Rojas de Rojas, Morelba

Universidad de Los Andes. Núcleo “Pedro Rincón Gutiérrez” San Cristóbal - Venezuela / /

Resumen

Este estudio se planteó, por una parte, explorar las representaciones que poseen los estudiantes de la Carrera de Educación Básica Integral (CEBI) sobre la construcción de su identidad profesional y, por otra, analizar de qué manera los referentes de identidad construidos durante la formación universitaria, responden a las exigencias educativas del momento actual. Se enmarca dentro de la investigación cualitativa y utiliza el enfoque biográfico narrativo, porque conduce al análisis de las percepciones de los sujetos a través de sus voces. Se llevó a cabo con estudiantes del 1º y 10º semestre de la CEBI de la ULA Táchira, a quienes se les aplicaron instrumentos como biogramas, relatos autobiográficos y entrevistas. Los hallazgos permiten afirmar que la narrativa biográfica es pertinente para aproximarse a la identidad profesional porque facilita, desde los marcos de referencia de los estudiantes, interpretar cuánto se alejan o se acercan a la construcción de su identidad docente. Asimismo, evidencia el proceso identitario individual y colectivo, producto de vivencias y acontecimientos que ocasionan el reconocimiento de la complejidad del ser profesional docente. En consecuencia, puede concluirse que la identidad docente es dinámica y constituye una entidad propiciadora de reflexión durante el trayecto de formación universitaria.

Palabras clave: Identidad, identidad profesional, ser docente, narrativa biográfica, formación profesional

Building the professional teaching identity in university students.

Abstract

On one hand, it was stated in this study to explore the representations the students of the Integral Basic Education Career (CEBI, in Spanish) have about building their professional identity and, on the other, to analyze in what way the identity referents built during their university education respond to the educational demands of the current time. It is framed within qualitative research and it uses the biographical narrative approach, because it leads to the analysis of perceptions of the subjects trough their voices. It was performed on students of the 1st and 10th semester of the CEBI at the ULA Táchira, to whom instruments such as biograms, autobiographical tales and interviews were applied. The findings allow to affirm that biographical narrative is appropriate to get closer to professional identity because makes it easier, from the reference frames of the students, to interpret how much they separate themselves or get closer to building their teacher identity. Just as well, it evidences the individual and communitarian identity process, as a result of experiences and events that make the acknowledgement of the complexity of the teacher professional being. In consequence, it can be concluded that teacher’s identity is dynamic and makes up an entity that brings reflection during the path of university education.

Key words: identity, professional identity, teacher being, biographical narrative, professional education

Fecha de recepción: 17 de enero de 2008  Fecha de revisión: 9 de abril de 2008  Fecha de aceptación: 5 de junio de 2008

Plantearse el tema de la identidad supone transitar por su multidimensionalidad y complejidad, por cuanto es un término que abarca lo cultural, social, psicológico, sexual, personal, entre otros, lo cual nos coloca frente a un conjunto de situaciones que inciden directamente en la forma como cada ser humano se concibe en diferentes ámbitos de actuación. Entonces, se asume la identidad como dinámica y progresiva de acuerdo con las interacciones en las que estamos inmersos como sujetos pertenecientes a un contexto determinado.

En los últimos años, en el contexto de la formación docente universitaria, el tema de la identidad se ha convertido en objeto de especial interés, esencialmente porque el devenir histórico venezolano está sometido a incesantes cambios que inciden de manera contundente en la forma de percibir la tarea docente y cómo se ven a sí mismos quienes eligen ser profesores.

Aunado a ello, los continuos cambios en las políticas educativas del Estado y los virajes en materia de proyectos escolares, hacen propicia la ocasión para que la identidad con la profesión docente tienda a reinstalarse en el imaginario de los sujetos que hoy se forman como docentes, dado que se encuentran mediatizados por un discurso identitario oficial que reta continuamente a situarse en el plano del debate, la confrontación y la innovación.

A lo largo de nuestra experiencia como docentes, hemos percibido que las expresiones y muestras de identidad con la profesión construidas por estudiantes universitarios durante el proceso de formación, se han visto afectadas en los actuales momentos. Hasta hace aproximadamente una década, la mayoría de bachilleres que iniciaba estudios en la Carrera de Educación a este nivel, proyectaban una imagen de sí mismos más centrada y estable, en relación con los referentes personales, el discurso, las prácticas pedagógicas profesionales y la estabilidad ofrecida por el contexto socio educativo. Estas situaciones ayudaban a configurar una identidad más coherente con las dimensiones de la cultura, organización escolar y con la carrera elegida.

Hoy, en cambio, encontramos en nuestras aulas, estudiantes que muestran una identidad marcada por la inestabilidad e incertidumbre porque consideran su futuro profesional matizado por una realidad social cargada de mensajes contradictorios respecto a las pautas estatales que regulan el ejercicio de la docencia. A ello también se suman los cambios pedagógicos que constantemente suceden en las escuelas y exigen estar al día con las nuevas concepciones del ser docente, de los paradigmas de enseñanza y aprendizaje, de los modos cómo aprende el alumno de estos tiempos, entre otros aspectos, que sin duda alguna crean expectativas en los estudiantes, llevándolos a construir una identidad en continua transformación, descentrada de visiones y proyecciones tradicionales de la condición de ser profesor.

En este sentido y, de cara a las instituciones escolares y exigencias del ejercicio profesional, es cuando el estudiante de educación se enfrenta a la inseguridad y dudas en relación con la práctica profesional, tal como lo hemos encontrado en estudios anteriores (Chacón, 2006; Sayago, 2002). De allí, nuestro interés por indagar desde la vivencia de los sujetos el proceso seguido para la construcción de su identidad profesional, tomando en cuenta la preponderancia del ámbito sociocultural en este proceso.

En este sentido, Hernández (1999) explica que la identidad, en muchas esferas del quehacer social y educativo, ha encontrado mayor movilidad, transformándose continuamente, en particular, a cómo somos interpelados o representados desde el contexto que nos rodea. Los inevitables cambios que hoy presenciamos dentro de las dinámicas escolares en el contexto venezolano, evidentemente, imponen modificaciones cualitativas en la identidad con la profesión docente. Se trata, de enfrentar una nueva lógica del conocimiento, portadora de lenguajes y referentes culturales distintos, a los códigos manejados por la formación apoyada puramente en los esquemas de la racionalidad técnica.

De otro lado, también el interés por este tema viene estrechamente ligado a los retos provenientes del mundo globalizado, de los imperativos de la tecnología y del universo de las comunicaciones; situaciones que al parecer han apuntado a diluir la identidad en un campo más virtual que real. Bajo estas premisas, en este estudio se plantearon como propósitos:

a) Explorar las representaciones que poseen los estudiantes de la carrera de Educación acerca de cómo se construye la identidad profesional docente.

b) Analizar de qué manera los referentes de identidad construidos durante la formación universitaria, responden a las exigencias educativas del momento actual.

2. El concepto de identidad

El concepto de identidad posee una gran amplitud, abarca múltiples esferas de la vida humana. En este trabajo nos referiremos a esta noción para explicar de qué manera su conformación incide decisivamente en la construcción de identidad con la profesión docente.

Según Habermas (1989, p. 21), referirse a la identidad no implica hablar “de algo que nos hayamos encontrado ahí, sino algo que es también y a la vez, nuestro propio proyecto.” De acuerdo con Etking y Schvarstein (1992, p. 8), el concepto de identidad “nos lleva a comprender cualitativamente diferente y con profundidad”. Para identificarse hay que comunicarse, transmitir mensajes y hacerse identificar por determinados conjuntos sociales, porque el fin último “de la noción de identidad es diferenciar”. Costa (1993, p. 9).

Morin (2001) habla de la identidad como un proceso dual, en el cual hay que enseñar al sujeto a reconocerse a sí mismo y permitirle que reconozca la diversidad inherente a todo aquello que es humano. Conciencia de sí y diversidad del otro, son esenciales para que el sujeto asuma su condición de ciudadano planetario. Por su parte, Fernández (2006, p. 102), señala que la identidad “es un proceso continuo de construcción de sentido al sí-mismo atendiendo a un atributo cultural –o a un conjunto relacionado de atributos culturales– al que se da prioridad sobre el resto de fuentes de sentido”.

Por su parte, Revilla (2003) profundiza en cuatro elementos constitutivos de la identidad, que denomina anclajes: el primero, relacionado con el cuerpo, expresado en apariencia física, espacio temporal, evolución y desarrollo, puestos de manifiesto en las actuaciones de cada ser. Se trata de la imagen que proyectamos a los demás y a sí mismos, incidiendo en el autoconcepto, la preocupación por la imagen y cómo somos percibidos por el otro. El segundo anclaje, el nombre propio, relativo a cómo nos conocemos y nos conocen. Este elemento es tan importante que el Estado y la sociedad nos otorga un documento y nos hace responsables de nuestros actos y obligaciones.

El tercer elemento, referido a la autoconciencia y la memoria: la autoconciencia definida como la cualidad de verse y pensarse a sí mismo, asumirse como sujeto activo con una historia personal en el tiempo y en el espacio. La memoria desde la narración de sí mismo, con base en el recuerdo selectivo, dada nuestra condición cognitiva que impide almacenar toda la información experiencial. De allí, la necesidad de recuperar a través del lenguaje, las percepciones que se tienen del mundo. Tal como se manifiesta, la autoconciencia y la memoria están sujetas a nuestra biografía, por consiguiente, a la identidad.

Por último, el cuarto anclaje, caracterizado por las demandas de la interacción social fundamentada en la coherencia comunicativa y el compromiso de intercambio con los otros, exige confianza y estabilidad personal para establecer fácilmente la comunicación, con un mínimo de conflicto y el establecimiento de negociaciones y consensos. Ello, da cabida a la representación identitaria en correspondencia con la identidad social y personal.

Con base en los elementos constitutivos de la identidad, puede señalarse que cada persona, en tanto ser humano poseedor de un cuerpo, un nombre, posee autoconciencia y memoria que lo hacen sujeto de su propia historia, inmerso en las interacciones sociales, lo cual le otorga una identidad que evoluciona y se desarrolla dentro de pautas culturales e históricas, tradicionales o no, dentro de dinámicas de conflicto, con un período evolutivo propio, un pasado y un futuro, también apegada a un conjunto de significaciones y representaciones que son relativamente permanentes. Así, la identidad no es fija ni estática, “cambia, se transforma, guardando siempre un núcleo fundamental que permite el reconocimiento de sí mismo colectivo y del yo en nosotros” (Montero, 1987, p. 77).

Ello quiere decir que la identidad crea lazos indisolubles entre lo individual y lo social, no se puede separar el individuo del otro, tampoco se puede hablar de cambio o progreso individual sin tener en cuenta la idea de cambio social; es por ello que las crisis de identidad individual y las crisis en el devenir histórico, generalmente, están unidas y contribuyen a explicarse mutuamente.

En efecto, el proceso de formación de la identidad se origina tanto por fuerzas intrínsecas como por las extrínsecas que la modifican según cambie la sociedad y las instituciones insertas en ella. En otras palabras, las interacciones influyen en las actitudes de los demás y de sí mismo. En consecuencia, la identidad está íntimamente relacionada con lo cultural y social. Esto implica entonces, un desafío en la formación de la identidad en el tiempo que vivimos, excesivamente matizado por la tecnología e información, en donde existe muy poco que pueda representar lo propio, lo nuestro.

Como se puede apreciar, según lo aportado por los autores citados anteriormente, la identidad es un concepto que permite explicar las situaciones que manejamos internamente y su enlace con el contexto; lo cual permite que el individuo se relacione y acople con sus espacios vitales, personas e instituciones que le permitan interactuar culturalmente. En ese sentido, la identidad lleva implícita una dimensión antropológica, psicológica y sociológica, por cuanto se trata de una construcción que emerge de las relaciones consigo mismo y los grupos. Por consiguiente, coloca mayor énfasis en lo descriptivo que en lo prescriptivo.

3. La identidad profesional docente como referente de estudio

Olins (1991) refiere que el proceso de conformación de la identidad personal expresada en términos de distinguirse y diferenciarse, facilita la condición de identificarse con una carrera o profesión que, en función de un futuro, ofrezca garantía de éxito y, de manera general, responda a las interrogantes: ¿qué quiero ser?, ¿para qué? Toda elección lleva implícita una identificación, pero se definirá en su relación con lo real, profundizando conocimientos, ya que la elección de una carrera no se produce en términos abstractos, en lo puramente conceptual, sino que está ligada a lo sociocultural, histórico, económico, etc.

En un contexto de cambio, la identidad docente no es sólo esencia o propiedad intrínseca del sujeto, es más de carácter intersubjetivo y relacional. Para Bolívar, Fernández y Molina (2004), las identidades se construyen dentro de un proceso de socialización, en espacios de interacción donde la imagen de sí mismo se configura bajo el reconocimiento del otro. Agregan estos autores, que ningún sujeto puede construir su identidad al margen de las identificaciones que los otros formulan sobre él. Entre otros mecanismos, la identidad se anida en procesos biográficos, por ello necesita que se le complemente como acontecimiento social y relacional. Entonces, la identidad docente, para nuestro estudio, está configurada como el espacio común compartido entre el individuo, su entorno profesional-social y la institución donde trabaja. Es decir, una mediación entre la identidad sociocultural y la personal.

Según estas precisiones, la identidad docente se transforma de manera continua, tiene que ver con la definición que un docente elabora de sí mismo e implica vínculos constantes con otros actores sociales, sin los cuales no puede definirse, ni reconocerse. Por otro lado, tenemos que la identidad personal actúa en campos específicos simultáneamente, uno de ellos es el ejercicio profesional. A tal efecto, Fernández (2006) se refiere a la identificación con un grupo social, en particular, a los profesores, quienes elaboran apreciaciones sobre su trabajo con base en las funciones que desempeñan, para ello se apoyan en las interrelaciones con sus pares. En otras palabras, es un proceso subjetivo con metas y motivaciones personales propiciadoras de la identificación de aquellos que se dedican a un mismo oficio, derivándose grupos y subgrupos pertenecientes a un colectivo. En el caso específico de los profesores, se consolida el grupo de profesionales de la docencia.

En este proceso coexisten aspectos relacionados con la percepción que tienen de sí mismos los educadores a partir del ejercicio profesional y de los valores personales que se reflejan en la interpretación que cada uno otorga a la profesión. Se deduce la inclusión de la docencia como una profesión unificadora de las identidades personales y profesionales. (Fernández, 2006).

En el contexto universitario, encontramos que la construcción de la identidad profesional docente de estudiantes en período de formación, está fuertemente arraigada a las rutinas de quiénes fueron sus profesores en los otros niveles del sistema educativo, a las vivencias más significativas construidas con la familia durante la infancia y al contacto directo con el contexto escolar. A estas primeras experiencias formativas Fernández (2006), las denomina aprendizaje vicario, dado que contribuyen a interiorizar modelos de comportamiento a lo largo de la escolaridad, además de influir en las acciones posteriores como profesionales.

Es importante destacar que la identidad profesional se construye y reconstruye desde las fases de la carrera, los acontecimientos, las influencias de los centros educativos y las relaciones con los docentes. De modo que una determinada formación profesional, pertenecer a un grupo, asumir los retos e innovaciones educativas, experimentar las crisis de identidad, constituyen etapas relevantes que configuran la identidad profesional. Por tanto, el cúmulo de experiencias vividas en cada una de estas etapas se convierte en la base fundamental para que cada estudiante conforme determinadas visiones e ideales sobre el ejercicio de la docencia traducida en intereses, necesidades, ocupaciones, compromisos y deseos personales. Categorías como estabilidad, ingresos, posibilidad de adquirir bienes materiales, aparecen casi inmutables. O sea, poseer identidad docente sigue siendo un sentimiento asociado a la mejora material, personal y a la oportunidad de movilidad social.

A ello también se agrega la experiencia en escenarios escolares, la cual sigue siendo considerada como impactante por cuanto eleva el compromiso por la docencia, donde se reafirma y consolida el imaginario del futuro docente como formador. Aunque hoy la propia cultura escolar esté enfrentada a nuevos retos y a repensar su tarea formativa, con indicativos de cambio y transformación, sigue constituyendo un escenario válido para fraguar la identidad profesional docente.

Todos estos aspectos inciden fuertemente en las identidades colectivas que le dan sentido de pertenencia y pertinencia a las escuelas pero, también, se convierten en situaciones desde donde los estudiantes universitarios deben empezar a construir su nueva identidad profesional.

4. Método

Las intencionalidades del estudio favorecieron el empleo de lo biográfico narrativo, en la investigación cualitativa la narrativa es contextual y específica, por tanto, pertinente para recrear los modos de pensar de una comunidad particular, porque evoca el pasado, el presente y se proyecta hacia el futuro. Esta tradición (Sandín, 2003), interviene en el conocimiento de las dimensiones personales, intuitivas, sociales de un grupo de personas. De allí, su relevancia en educación, específicamente, para conocer desde las voces de los propios estudiantes, sus percepciones sobre la construcción de la identidad.

En tal sentido, se justifica lo biográfico narrativo porque contar la historia de cada uno implica un proceso reflexivo y de autoconocimiento, instancias relevantes en la construcción de la identidad, máxime en la coyuntura actual de crisis identitaria cuando se hace necesario dar un nuevo sentido a las condiciones de trabajo y a la reconstrucción de la identidad docente.

Dado que se asume la identidad profesional como una vivencia socialmente construida y personalmente recreada con significados, sentidos e intencionalidad propios, nos pareció adecuado para la recolección de datos el uso de estrategias cualitativas que, a la vez, pudieran ser contextualizadas, así como permitirnos explorar dinámicas de situaciones concretas a través de la percepción y relatos que realizan los protagonistas.

Liston y Zeichner (1993) proponen el elemento biográfico en la construcción de identidad como una estrategia que sirve para ayudar a los estudiantes a examinar los supuestos subyacentes y las influencias que tiene el hecho de constituirse como docentes. Bolívar, Domingo y Fernández (2001), denominan a esta metodología enfoque biográfico-narrativo y puntualizan que se inscribe en la perspectiva hermenéutica, por cuanto permite conjuntamente dar significado y comprender las dimensiones cognitivas, afectivas y de acción, a la vez que estimula a contar las vivencias e interpretar hechos y acciones a la luz de las historias de los sujetos que narran.

En el marco de la experiencia desarrollada se utilizaron como instrumentos de recolección de información los relatos autobiográficos, los biogramas y las entrevistas, que intentaron entrelazar y articular la historia personal de un grupo de estudiantes de la Carrera Educación Básica. La intervención en sus vidas los llevó a pensar y pensarse, pero especialmente los ha ayudado a colocarse como sujetos biográficos y, no tanto, como sujetos académicos centrados sólo en el aprendizaje de contenidos disciplinares.

Concientes de la rigurosidad que caracteriza al análisis de los datos cualitativos se decidió seguir un procedimiento que facilitara encontrar nodos o temáticas reiterativas sobre las cuales pudiera entenderse cómo se construye la identidad profesional de los futuros profesores. A tal efecto, se leyeron las autobiografías, relatos y entrevistas para proceder a ordenar, comparar, contrastar, establecer relaciones y teorizar respecto al fenómeno estudiado (Miles y Huberman, 1994).

5. Contexto de la investigación

El estudio se realizó en la Universidad de Los Andes – Táchira “Dr. Pedro Rincón Gutiérrez”, específicamente en la carrera de Educación Básica Integral y estuvo dirigido a indagar cómo el período de formación influyó en la construcción de la identidad profesional, para ello se focalizó la atención en el desarrollo de los Talleres del Eje de Práctica Profesional y la Cátedra Pasantías,1 por cuanto se consideran espacios favorecedores de la construcción del ser, saber y saber hacer de la profesión. Por consiguiente, el presente trabajo se desarrolló en varios momentos. El primero, al inicio de la Carrera en el Taller de Identidad Profesional y el segundo momento, durante el último semestre de la carrera, dentro de las actividades organizadas y ejecutadas en la Cátedra de Pasantías, espacio en el cual los estudiantes realizan sus prácticas docentes en las instituciones escolares.

6. Hallazgos

Los espacios generadores de identidad profesional de la docencia, en este estudio, se focalizaron según los momentos que viven los estudiantes en el trayecto de formación y en función de la información suministrada a través de los instrumentos aplicados: biogramas, relatos autobiográficos y entrevistas.

6.1. ¿Qué aportaron los biogramas?

Un biograma es una estructura general y cronológica del recorrido formativo de un individuo en el cual convergen acontecimientos de su existencia y de su carrera; de allí su relevancia para interpretar valorativamente situaciones significativas de la vida del sujeto. Esta herramienta se define como una estructura gráfica que recoge eventos suscitados en la trayectoria de vida individual, personal, colectiva, familiar o profesional. Por su parte, Sandín (2003) expresa que los biogramas se efectúan con base en registros biográficos de determinados aspectos extraídos de las biografías personales con intenciones comparativas; se agrega como elemento importante, la participación de los implicados en su elaboración con la intención de resaltar los eventos que han sido significativos.

En el caso que nos ocupa, con los biogramas se logró apreciar cómo las experiencias previas de los estudiantes están asociadas a su propia vida escolar, a la escuela y a la relación con los profesores. Los biogramas de quienes conformaron el grupo de investigación, facilitaron la comprensión de aspectos relacionados con la trayectoria personal-estudiantil, recorrida antes de ingresar a la universidad y, una vez incorporados, conocer las situaciones de mayor impacto que pudieran afectar la vida como estudiantes según la valoración realizada por ellos mismos.

A tal efecto, se representan en un biograma múltiple (Cuadro Nº 1) las trayectorias escolares. En este biograma se evidencia la cronología de hechos de los sujetos de estudio, ubicándolos dentro de un contexto histórico y socio cultural vivido por cada uno, haciendo hincapié en los aspectos que marcan de manera negativa o positiva la identidad con la carrera docente. (Rojas, 2003).

Al observar en el biograma múltiple las trayectorias recorridas en la dimensión tiempo, presentan similitudes respecto a los años de nacimiento y la vivencia escolar. En los cuatro casos, se evoca a un docente por alguna cualidad o por comportamientos inapropiados; no obstante, interesa resaltar, en estos casos, que en la trayectoria de vida es constante encontrar en el imaginario estudiantil la figura de un profesional de la docencia. Por otro lado, se advierte la ausencia de ayuda sistematizada para elegir una carrera durante la Educación Básica, Media Diversificada y Profesional.

Se percibe que los cuatro estudiantes presentan situaciones disímiles en relación con la elección de la carrera. Sólo resalta un caso que fue inducido a decidirse por la docencia como profesión, en contraste con otro estudiante que fue desaprobado por los padres hacia la elección de la carrera.

Aun cuando cada experiencia es individual y personal se logra inferir la existencia de un familiar docente que pudo generar influencia en los procesos identitarios de una carrera en particular, aunque en nuestro caso, no se muestran evidencias de que sean determinantes.

En síntesis, del biograma múltiple emergen las trayectorias biográficas de los estudiantes, cuyos acontecimientos nos proporcionan elementos claves en la estructura de la futura vida profesional como docentes.

6.2. Los relatos autobiográficos: ¿qué revelaron?

Pérez (1998), indica que un relato autobiográfico consiste en una narración que realiza una persona o grupo de personas acerca de sus experiencias, inquietudes, aspiraciones, metas, fines y actitudes, que presupone una cierta proyección hacia el pasado y, fundamentalmente, se caracteriza por el carácter ideográfico.

Los aspectos más relevantes encontrados en los relatos autobiográficos, evidenciaron que la identidad profesional docente en los estudiantes constituye una condición mediante la cual se reconocen como miembros de un colectivo aceptado socialmente. Sin embargo, están conscientes de que el proceso de identificación no surge automáticamente como resultado sólo del ingreso a la carrera, incluso, en muchos casos no figura como la razón fundamental para su elección, sino que es un proceso individual y colectivo que se va construyendo. Al respecto el siguiente testimonio de una estudiante:

Realmente me incliné por una de las carreras que considero causan un impacto social humano “Educación y Medicina”, por compromisos personales que asumí a muy temprana edad, escogí la educación, una carrera que llena mis expectativas, que exige la preparación constante y la entrega desinteresada cuando se hace por vocación, aunque también puede ser una carrera donde se entrega mucho y en ocasiones se recibe poco, pero considerando que son riesgos y experiencias que se pueden vivenciar en cualquier profesión, pienso que puede llegar a ser muy gratificante y estimulante para el crecimiento personal, porque eres parte de muchas vidas y asumes la responsabilidad de canalizar y guiar el potencial de esos pequeños individuos. (R/AA).2

Tal como se evidencia en las palabras anteriores, la identidad es un dispositivo individual que va trasformándose sobre la base de las vivencias personales, producto de las interacciones entre los sujetos. Aserto éste, que se ratifica con los siguientes comentarios:

Yo creo que mi identidad con la carrera la voy a lograr cuando termine. (R/PP).

Uno cuando entra a la carrera de Básica Integral, cree que se identifica con ella porque le gustan los niños, pero después se da cuenta que eso es algo serio que necesita tiempo. (R/JU).

A mi me parece que es bueno tener identidad docente porque hay muchos docentes en todas partes y es un gremio que ya se le reconoce. (R/JB).

De otra parte, el trayecto de formación conformado por diez semestres influye, descubre y recompone la identidad profesional. Respecto a ello, léase una de las opiniones emitidas:

En algunas materias nos envían a realizar prácticas para que observemos qué hacen y cómo piensan los docentes de las escuelas. (R/MF).

En líneas generales, los estudiantes admiten que el discurso dominante en torno a la construcción de identidad docente es complejo y difícil, por cuanto mientras permanecen en la universidad parecieran entender las experiencias vividas como modos determinantes en la conformación del ser profesional. No obstante, al separarse de los contextos de prácticas, consideran favorecer más la reproducción y no la transformación de las biografías personales que sirvieron de base al inicio de su trayecto de formación inicial.

Así, algunas respuestas ofrecidas por los informantes en los relatos más bien sirven como fundamento en la aceptación de mitos culturales que subyacen dentro del papel del profesor, a los que creen que se verán sometidos en su futuro contexto de trabajo. Los comentarios siguientes son ilustrativos al respecto:

A veces cuando voy a la escuela a realizar alguna práctica, creo que uno lo que hace después es hacer lo mismo que ve hacer al profesor. No veo como cambiar esas cosas. (R/EF).

Cuando me gradúe y consiga trabajo creo que voy a comportarme diferente a los profesores que vi en mis prácticas de observación. (R/IC).

Al principio me parecía que la experiencia en mis estudios en el liceo y la escuela eran muy importantes para pensarme como docente. (R/NR).

Aunados a las tensiones identitarias ya existentes han surgido los contextos infotecnologizados y cómo esta condición desafía la creación de otros referentes de identidad profesional docente. Se estima que los estudiantes perciben la necesidad de construir identidades complejas, para el desempeño en contextos de cambio continuo que den cuenta de pertinencia y pertenencia a múltiples ámbitos. Respecto a ello, algunos emitieron las siguientes respuestas:

Nosotros creíamos que la identidad docente era la misma que la que tuvieron nuestros padres que fueron Maestros Normalistas, pero ¡que va! las cosas han cambiado. (R/TD).

Nuestra generación es diferente. Ahora, por ejemplo tenemos Internet y los profesores tienen que aprender a usarla o sí no están fuera de todo. (R/GÑ).

Ahora, yo puedo desempeñarme en muchas cosas y eso no me impide que me guste la docencia. (R/IM).

Como se puede observar, estamos en presencia de elementos de identidad profesional docente que admiten la pluralidad de ámbitos para el desempeño en la vida cotidiana y es precisamente desde allí, desde donde hay que partir para señalar los nuevos referentes de la identidad. Tedesco (1999), en ese sentido, plantea que la tarea de las nuevas generaciones tiene el desafío de aprender no sólo a ser docente dentro del amplio mundo de la tecnología y de la información, sino también ser competentes para mantener la identidad con las acciones realizadas en sus aulas de clase.

Sumado a lo anterior, también existen otros elementos de identidad profesional docente asomados por los estudiantes que resumimos como rasgos identitarios, entre ellos: diversidad de tareas a la cual se ven enfrentados los profesores, variedad de contextos para su desempeño debido a proyectos de corto alcance que la escuela enfrenta, complejidad en el acto pedagógico e implicaciones personales y posicionamiento ético-valorativo que supone ser docente.

6.3. ¿Qué expresaron los estudiantes en las entrevistas?

En búsqueda de elementos asociados con la identidad profesional, a lo largo del trayecto de formación de los sujetos de estudio, se consideró necesario con los estudiantes del último semestre, replicar a través de la entrevista, las razones que motivaron la elección de la carrera. En tal sentido, vale la pena mencionar que los estudiantes de Educación poseen experiencias previas socializadoras sobre lo que significa: enseñar, aprender, los contenidos que se enseñan, el ambiente de aula y por supuesto, las características de un buen profesor. En otras palabras, tienen conocimientos sobre estos temas cuando ingresan a la carrera y, en algunos casos, estos conocimientos inciden en la elección de la profesión y la construcción de su identidad. De allí que la motivación y los factores de elección expresados constituyen un elemento importante que se consolida durante el trayecto de formación. Veamos algunas opiniones:

Elegí ser docente o la carrera de Educación Básica Integral, porque me gusta compartir con los niños y sobre todo enseñarles muchas cosas, pues desde que estaba en el bachillerato, los niños que vivían cerca de mi casa, así como también mis hermanos, iban a pedirme que los ayudara hacer las tareas o trabajos y yo los ayudaba con gusto, de ahí surgió mi inclinación hacia esta carrera. (E/MG).
Es un sueño que siempre tuve. Desde muy niña jugaba y soñaba con llegar a realizar ese sueño y además los niños son mi adoración, me gustan mucho, y pienso que el que escoja esta carrera debe sentir mucho cariño hacia ellos, ya que son prácticamente como el eje de esa profesión. (E/ZP).

En los comentarios anteriores se evidencia la inclinación hacia la docencia fundamentada en las experiencias de vida, entre ellas, el amor por los niños y la concepción de la docencia como una carrera comprometida con la formación de las personas. Del mismo modo, también se manifiestan casos en los cuales los participantes desarrollan actitudes favorables hacia la profesión durante el trayecto de formación que, de algún modo, les ayuda a identificarse con la profesión. Leamos estas afirmaciones:

La verdad, mis razones no son muy buenas, yo quería estudiar Bioanálisis, pero esa carrera no la hay en el Estado, y mi mamá quería que yo estudiara aquí en San Cristóbal, así que busqué una carrera que tuviera de todo un poco y por eso escogí Educación Básica Integral. (E/DV).

Yo en realidad tomé esta carrera porque mis padres no podían costearme una carrera de Arquitecto, así es que presenté en la universidad y por la misma carrera que estudiaba mi hermano a sugerencia del mismo. Y bueno, hoy no me arrepiento porque la profesión me ha traído varias satisfacciones. (E/LV).

Yo creo que esto fue algo que yo no elegí, pues tal vez la inmadurez o la falta de orientación de un profesional. Me inclinaba más hacia la Ingeniería, incluso presenté en la UCV, pues tenía la facilidad de contar con un hermano viviendo en Caracas. Hice el curso propedéutico de la UNET y a ninguna de las dos universidades logré ingresar. Sin embargo, en un momento quise estudiar Licenciatura en Biología y Química, en la Universidad Católica, pero mis padres no podían costearme los estudios en esa universidad. En las opciones que se deben llenar para la Prueba de Aptitud Académica coloqué Educación Básica Integral en la ULA. Y quedé. … Realmente le doy gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de estudiar esta carrera, siento que no hubiese servido para Ingeniería, y considero que mi personalidad reúne las condiciones para ser una excelente docente. (E/ME).

Sí soy sincera no me gustaba para nada la carrera, ya que no era lo mío, pero fue pasando el tiempo y le fui agarrando amor cuando a mi casa llegaban los primos y sobrinos para que los ayudara a realizar sus tareas que les mandaban en la escuela. (E/DM).

De acuerdo con los comentarios anteriores pueden efectuarse varias interpretaciones. Una de ellas es que sí bien las concepciones sobre la docencia influyen para que algunos participantes elijan la carrera, para otros la identificación se produce mientras ocurre la formación. En algunos casos, la universidad puede influir en ello, mientras que para otros son las vivencias personales y las prácticas los eventos que les permiten identificarse con la docencia como profesión.

Vale la pena destacar que, en su mayoría, los entrevistados afirman que el proceso de pasantías es un elemento configurador de la profesión, por cuanto el contacto con las instituciones escolares contribuyó en gran medida con la construcción y/o el fortalecimiento de la profesión y su identidad, aun cuando simultáneamente emergieron sensaciones que les indujeron a cuestionarse y reencontrarse con la elección de la carrera. Al respecto, tenemos:

Las prácticas en el aula nos ayudan a identificarnos con la carrera, a observar sí tenemos vocación y perfil para dicha profesión y, al mismo tiempo, observar nuestro rol como docentes y el grado de compromiso y calidad en que estamos impartiendo la enseñanza, para luego trabajar sobre las debilidades que se encuentren en la misma, todo en pro de los niños a nuestro cargo. (E/FG).

Uno en el aula vive y experimenta situaciones que en la universidad jamás existen. El compartir con una gran cantidad de niños, en mi caso 24, estar con ellos todas las tardes, aprender a tolerarlos, conocer sus dificultades, escuchar sus historias, secar sus lágrimas, reír con ellos, compartir, te hacen ver más allá de lo que es ser docente… Me siento identificada porque disfruto lo que hago, soy feliz compartiendo con los niños y siento que ellos también lo son conmigo. (E/EM).

Otro comentario que puede considerarse valorativo sobre la profesión es el que sigue:

Aprendí que para ser docente hay que tener mucha creatividad, querer mucho la profesión y querer trabajar, yo considero que maduré bastante, que debo tener más paciencia.(E/YC).

De los testimonios anteriores puede inferirse que los estudiantes se muestran satisfechos con la elección de la carrera. No obstante, se generaron algunos desencuentros al conectarse con la complejidad del aula y el entorno escolar, creándose momentos de incertidumbre, veamos:

Al entrar al aula mi impresión fue un poco de susto, al verme al frente de todos los niños y tenerlos por dos meses… el primer día, que me tocó dar clase, me sentí muy mal porque los niños no me hacían caso, y me dio como impotencia… de no poder hacer nada para tener el control en el aula… (E/WP).

Necesito ayuda para el desarrollo de los proyectos y para realizar estrategias para controlar un poco más la indisciplina. (E/AP).

Con base en estos testimonios es oportuno citar a Esteve (2003, p. 222), quien advierte “nuestro futuro profesor se da cuenta de que no sabe cómo organizar una clase, cómo lograr un mínimo de orden que permita el trabajo y cómo ganarse la atención de los alumnos”. En efecto, es indispensable explicitar el autoconocimiento, deliberar sobre distintos modos de afrontar estos hechos, encontrar alternativas que faciliten la concienciación de las potencialidades y limitaciones de cada uno, para encontrar sentido a la profesión y comprender la multidimensionalidad de la función docente.

6.4. Y la escuela… ¿Qué aportó en la construcción de la identidad docente?

En relación con los elementos de identidad docente que aporta la escuela actual, puede apreciarse que el criterio de la mayoría de estudiantes coincide en que esa institución ha dejado de ser un lugar donde los valores identitarios están plenamente unificados. Entre los factores que inciden en esta apreciación tenemos que la escuela hoy se encuentra obligada a dar cuenta de un trabajo comunitario sostenido que reporte resultados. Sin embargo, éste exige colaboración, cooperación, toma de decisiones consensuadas, lo cual produce resistencias y cierto desconcierto porque la cultura institucional actual está influenciada hacia una tendencia solitaria y aislada donde prevalece el trabajo individual.

Hernández (1999) interpreta estas resistencias y desconciertos como un efecto de descolocación, es decir, que los estudiantes tradicionalmente han experimentado situaciones de aprendizaje indicativas de la estabilidad interna de las escuelas en todos sus componentes curriculares y, contrariamente, en la actualidad la escuela venezolana se mueve con mayor vehemencia que en otras épocas, en un contexto socio-político que configura la dinámica profesional de los docentes. En esa dirección es elocuente un comentario realizado por uno de los estudiantes:

En nosotros existe la idea de que trabajar como docente es más fácil que hacer otra cosa, pero estamos equivocados. Las escuelas de ahora tienen a los profesores corriendo… no sé… creo que es la política del gobierno…, pero lo cierto es que ya nada es igual… Mi mamá es maestra y dice que cada día en su escuela tienen nuevas cosas que hacer, que los llevan en carrera. (R/CR).

Valdría la pena, entonces, interrogarse siguiendo a Diker y Terigi (1997), si la identidad profesional que construyen los estudiantes en el trayecto universitario, verdaderamente, forma para el ejercicio ciudadano. En todo caso, debe considerarse que la escuela hoy se constituye en un espacio retador para que los estudiantes exijan durante su formación docente la creación de un nuevos escenarios de relaciones con el contexto escolar, donde estén presentes los imaginarios que imbrican la trama de las organizaciones educativas y la propia conciencia de los docentes.

7. Conclusiones y discusión

Introducirse en las percepciones y pensamientos de los estudiantes mediante la perspectiva autobiográfica permitió conocer e interpretar las experiencias de vida y formativas de los estudiantes desde el ingreso a la carrera hasta el término de la misma. Experiencias que, obviamente, han influido en su visión del mundo, sus maneras de pensar la enseñanza, el aprendizaje, la formación y la imagen del docente ideal.

En virtud de ello, puede concluirse que los instrumentos de carácter autobiográfico son pertinentes para el estudio de las percepciones y pensamientos de los estudiantes porque permiten interpretar desde sus propios marcos de referencia, cuánto se alejan o se acercan a la construcción de su identidad profesional docente.

Con base en las consideraciones anteriores, se afirma que de los biogramas se desprende la comprensión de algunos aspectos personales y escolares que pudieron influir en la vida de los estudiantes, tales como: las experiencias previas asociadas a su propia vida como alumnos, a la escuela y a la relación con sus profesores. Así mismo, en el imaginario estudiantil casi siempre resalta la figura de un profesional de la docencia, al propio tiempo que es casi inexistente un programa de orientación para elegir una carrera durante la Educación Básica y Media Diversificada y Profesional.

En relación con los relatos autobiográficos encontramos que los participantes asumen la identidad como un proceso individual y colectivo que se construye y reconstruye con base en las interacciones socioculturales. Las vivencias fortalecen los rasgos identitarios con la profesión, aun cuando se reconocen dos visiones: una, determinada por las experiencias de la vida universitaria y, otra, producto del contexto escolar; lo cual las hace diferentes y en permanente contraste. De allí que hay consenso sobre la complejidad del ser profesional docente.

Respecto a las entrevistas, los participantes en el estudio afirmaron que las condiciones personales y las experiencias en las pasantías son los acontecimientos de mayor significado en el trayecto de formación universitaria. En este orden de ideas, la mayoría destacó que estos eventos son fundamentales para la construcción y/ o fortalecimiento de la profesión y su identidad. Sin embargo, surgieron sensaciones que les indujeron a cuestionarse y repensar las razones por las cuales eligieron la carrera docente y no otra de la oferta académica que brinda la educación superior en el país.

Enunciamos estos aspectos por cuanto consideramos que es de vital importancia promover en los futuros educadores la recuperación de sus experiencias y evocaciones, por cuanto recordar les permite recuperar aspectos de su trayecto de vida escolar, conduciéndoles con mayor facilidad a apropiarse y hacerse conscientes de los retos e imperativos de la docencia. Asimismo, interpretar esas vivencias contribuye a movilizar estilos de aprendizaje particulares que potencian la capacidad de autoconocimiento.

Del mismo modo, se ratifica que la trayectoria escolar previa continúa generando influencia en los estudiantes debido a su experiencia en instituciones formadoras; aunque ya no tiene la fuerza contundente para entender la identidad como un proceso único, sino que emergen una serie de eventos y singularidades propias de la época actual que fortalecen la construcción identitaria y en la cual las permanentes interacciones con otros constituyen otro elemento importante. Es necesario puntualizar que, a pesar de los encuentros y desencuentros puestos de manifiesto a través de los instrumentos biográficos, hemos podido encontrar que los estudiantes también movilizan algunas estrategias identitarias con el fin de acercarse más a la profesión. Una de ellas se refiere a la afirmación y búsqueda, mediante la cual los estudiantes ratifican su sentido de compromiso con la carrera y manifiestan su disposición a constituirse como profesionales plenamente identificados con la docencia. Otra de las estrategias puede inferirse como de aprobación y proyección, por cuanto las ideas expresadas indican que los estudiantes se sienten impulsados por una lógica de ascenso y movilidad social.

Todo lo anterior permite afirmar que el proceso de fortalecer la identidad con la docencia es un trabajo constante por parte de estudiantes y profesores universitarios, por lo que esta experiencia debe monitorearse a lo largo del trayecto de formación inicial.

Para finalizar, es pertinente afirmar que la construcción de identidad docente pasa por preguntarse ¿cuáles son las relaciones con el conocimiento que ofrece la formación universitaria a los futuros profesores?, ¿por qué esta vinculación da lugar a un nuevo sujeto social?, ¿será competente para trazar un nuevo mapa dentro del contexto educativo actual que marcará decididamente la práctica pedagógica del ejercicio profesional?

* Licenciada en Educación. Especialista en Docencia en Educción Básica. Doctora en Pedagogía. Profesora de la Universidad de Los Andes. Núcleo Universitario “Pedro Rincón Gutiérrez”.

** Licenciada en Educación. Especialista en Docencia en Educación Básica. Profesora de la Universidad de Los Andes. Núcleo Universitario “Pedro Rincón Gutiérrez”. Línea de investigación: Formación docente y las prácticas profesionales en la formación inicial docente.

*** Licenciada en Educación, mención Orientación Educativa y Profesional. Magíster en Educación, mención Desarrollo de la Educación y Educación Internacional. Doctora en Pedagogía. Profesora de la Universidad de Los Andes. Núcleo Universitario “Pedro Rincón Gutiérrez”.

Notas

1 De acuerdo al Plan de Estudios, la estructura curricular del Eje de Prácticas está organizado en nueve talleres y las Pasantías en el décimo semestre. Ver Diseño Curricular 1991.

2 Los códigos que aparecen en cada testimonio fueron organizados por instrumentos, en el caso de los Relatos se identifican con R y las iniciales del nombre del informante. En cuanto a las entrevistas, se procedió de igual manera.

Bibliografía

1. Bolívar, A., Domingo, J. y Fernández, M. (2001). Investigación biográfica-narrativa en educación. Enfoque y metodología. Madrid: La Muralla.         [ Links ]

2. Bolívar, A., Fernández Cruz, M. y Molina Ruiz, E. (2004). Investigar la identidad profesional del profesorado: una triangulación secuencial. [Documento en línea]. FQS Recuperado el 12 de agosto 2006 en http://www.qualitative-research.net/fqs.         [ Links ]

3. Costa, J. (1993). Identidad corporativa. México: Trillas.         [ Links ]

4. Chacón, M. (2006). La enseñanza reflexiva en la formación de los estudiantes de pasantías de la carrera de Educación Básica Integral. Tesis doctoral. Inédita. Universidad Rovira i Virgili.         [ Links ]

5. Diker G. y Terigi F. (1997). La formación de maestros y profesores: hoja de ruta. Argentina: Paidós.         [ Links ]

6. Esteve, J. (2003). La tercera revolución educativa. La educación en la sociedad del conocimiento. Barcelona: Paidós.         [ Links ]

7. Etkin, J. y Schvarstein, L. (1992). La identidad de las organizaciones. Buenos Aires: Paidós.         [ Links ]

8. Fernández, M. (2006). Desarrollo profesional docente. Granada: Grupo Editorial Universitario.         [ Links ]

9. Habermas, J. (1989). Identidades nacionales y postnacionales. Madrid: Tecnos.         [ Links ]

10. Hernández. F. (1999). Consideraciones sobre el sujeto y la identidad en la educación escolar. Revista Kiririki. 51, 27-31.         [ Links ]

11. Pérez S., Gloria. (1998). Investigación cualitativa. Retos e interrogantes. Madrid: La Muralla.         [ Links ]

12. Liston, D., y Zeichner, K. (1993). Formación del profesorado y condiciones sociales de escolarización. Madrid: Morata.         [ Links ]

13. Miles, M. y Huberman, A. (1994). Qualitative data analisis: an expanded sourcebook. Second edition. United States of America: Sage publications.         [ Links ]

14. Montero, M. (1987). Ideología, alienación e identidad nacional. Caracas: Universidad Central de Venezuela.         [ Links ]

15. Morin, E. (2001). Los siete saberes necesarios. Bogotá: Cooperativa Editorial Magisterio.         [ Links ]

16. Sandín, M. (2003). Investigación cualitativa en educación. Fundamentos y tradiciones. España: McGraw-Hill.         [ Links ]

17. Sayago, Z. (2002). El eje de prácticas profesionales en el marco de la formación docente (un estudio de caso). Tesis doctoral. Inédita. Universidad Rovira i Virgili.         [ Links ]

18. Olins, W. (1991). Identidad corporativa. Madrid: Celeste.         [ Links ]

19. Revilla, J. C. (2003). Los anclajes de la identidad personal. Athenea Digital, 4, 54-67. Recuperado 5 de julio de 2006 en http://antalya.uab.es/athenea/num4/revilla.pdf.         [ Links ]

20. Rojas, M (2003). El Itinerario profesional. En El perfil formativo de los docentes de Educación Básica Integral (Caso: Universidad de Los Andes-Táchira). Tesis doctoral. Inédita. Universidad Rovira iVirgili.         [ Links ]

21. Tedesco, C. (1999). El Nuevo Pacto Educativo. Educación, competitividad y ciudadanía en la sociedad moderna. Madrid: Anaya.         [ Links ]

22. Universidad de Los Andes (1991). Diseño curricular carrera Educación Básica Integral. ULA – Táchira. San Cristóbal.        [ Links ]